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Las carreras de automóviles han sido siempre el mejor medio para el desarrollo tecnológico no sólo de la mecánica, sino también de la electrónica y la experimentación de materiales compuestos de alta resistencia. De allí que el mundo del automovilismo sea asociado automáticamente con la excelencia, las más altas perfomances y por lo tanto sea utilizado por empresas de todos los segmentos como una forma de relacionar sus marcas y productos, en definitiva su imagen, con el más alto nivel de calidad y competitividad. Pero si las carreras de autos son sinónimo de tecnología, también lo son de capacidad conductiva, resistencia, preparación física y profesionalismo en su máxima expresión a través de los pilotos, quienes generan un sentimiento de idolatría en el público por su actividad, que los enfrenta permanentemente con situaciones límites. Corren a alta velocidad contra las leyes físicas de gravedad, adherencia, sustentación aerodinámica, resistencia mecánica y al mismo tiempo contra otros pilotos y en autos en condiciones iguales. El automovilismo en la Argentina es el segundo deporte en popularidad, pero el primero con las ventajas antes descriptas de llegar a todos los segmentos de público y en todo el país. Invertir publicitariamente en un programa de automovilismo deportivo significa para cualquier empresa relacionarse directamente con una de las actividades más difundidas en el mundo entero. Pero la inversión es más rentable si el programa que es patrocinado por la empresa refleja una propuesta distinta, interesante y por sobre todo, del mejor nivel periodístico y técnico para abordar un espectro tan amplio como lo son las carreras de autos y sus protagonistas. |